enero 24, 2014
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Pesar y frustración por la ejecución de Tamayo

 

 

México recibió ayer con pesar y frustración la ejecución en Texas (EE.UU.) del reo mexicano Edgar Tamayo, decidido en claro desacato a un fallo de derecho internacional y desoyendo las peticiones de clemencia hechas a ambos lados de la frontera.
El preso mexicano, de 46 años, murió por una inyección letal en la cárcel de Huntsville (Texas), después de que fuera condenado a la pena capital por el asesinato en 1994 del policía estadounidense Guy Gaddis cuando iba detenido en un auto policial.
En una reacción difundida muy poco después de que se confirmara la muerte del reo, el Gobierno mexicano lamentó la ejecución y recordó que ese hecho viola un fallo adoptado hace 10 años por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya.
Ese fallo del llamado ‘Caso Avena’ ordenó a EE.UU. revisar los veredictos de culpabilidad y la pena capital impuestas a Tamayo y otros 50 mexicanos porque se violó su derecho a ser notificados y recibir asistencia consultar al ser detenidos.

Acto de crueldad

A la inmediata reacción del Gobierno se sumaron organizaciones como Amnistía Internacional (AI), que en una nota consideró que las circunstancias del juicio del reo, como el hecho de que no se tomaron en cuenta elementos aportados por la defensa, como una discapacidad mental leve, “convierten esta ejecución en un asesinato sin ninguna justificación”.
“Lo que el mundo atestiguó no fue un acto de justicia sino de crueldad. Un hombre fue asesinado bajo la falsa pretensión de justicia, un hombre cuyo proceso no conoció más que la injusticia”, afirmó Perseo Quiroz, director ejecutivo de AI en México.

 


Plegarias en vano

En México existía la esperanza de que a última hora quedara cancelada la ejecución, confiando en que algunos de los recursos presentados en las últimas horas forzaran al gobernador de Texas, Rick Perry, a aplazar el ajusticiamiento o conmutar la pena.
Mientras se realizaban estos esfuerzos legales y políticos, en el pueblo donde nació Tamayo, Miacatlán, en el estado mexicano de Morelos (centro), vecinos del reo realizaban una cadena de oración siguiendo a distancia los hechos que se desarrollaban en Texas.
Pero ni las plegarias ni las peticiones oficiales de clemencia tuvieron éxito, y Tamayo se convirtió en el tercer mexicano que es ejecutado desde que se conoció el fallo del Caso Avena, desoyendo incluso peticiones hechas desde la Casa Blanca.

Fuente: La Hora

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