Electa la terna femenina para dirigir la Asamblea Nacional

Gabriela Rivadeneira es la presidenta de la Asamblea Nacional con 107 votos de PAÍS y de sus aliados frente a nueve votos en contra y 20 abstenciones del sector de oposición.

 

Una vez electa fue posesionada por la directora de la sesión de instalación Alexandra Ocles, quien tomó juramento a la exconcejala de Otavalo y exgobernadora de Imbabura.

 

Rosana Alvarado, primera vicepresidenta

La asambleísta azuaya Rosana Alvarado fue electa primera vicepresidenta con 108 votos tras ser propuesta por su coidearia María Augusta Calle.
Esta elección tuvo un hecho sorpredente para muchos, cuando el legislador de Tungurahua Luis Fernández Torres, de las filas de la alianza de centroderecha, planteó la candidadura a esa vicepresidencia al exprefecto de Cotopaxi César Umajinga, de la alianza de izquierda liderada por Pachakutik.

 

Marcela Aguiñaga, segunda vicepresidenta

 

Finalmente, cuando marcaba las 13:20 fue electa segunda vicepresidencia con 108 votos la exministra de Ambiente Marcela Aguiñaga, con lo cual se completaba el trío de mujeres que nominó el oficialismo para la dirección de la Legislatura. Su nombre fue propuesto por el asambleísta de Galápagos Ángel Vilema.
A las 11:00 inició oficialmente la sesión de instalación de la Asamblea Nacional cuando la asambleísta nacional más votada Gabriela Rivadeneira –tras saludar a los presentes y al país- dispuso la lectura de comunicaciones sobre la excusa presentada por Fernando Cordero, el segundo más votado, y que permitían la actuación de su alterna Alexandra Ocles.
El primer procedimiento adoptado Rivadeneira, en su condición de directora de la sesión de instalación, provocó un primer incidente con la oposición y que podría marcar la tónica de la dirección cuando no se aceptó un planteamiento del legislador Andrés Páez (Creo).
El legislador había pedido punto de orden para argumentar que la Ley dispone que solo el presidente ya electo tiene la atribución de proceder a la principalización de los alternos, lo que implicaba que en este caso el lugar de Cordero correspondía asumirlo a Iván Hurtado, el cuarto más votado.
El punto de orden abrió un fugaz debate cuando Rivadeneira dio la palabra a Virgilio Hernández que cuestionó el argumento de Páez, señalado que la ley y la Constitución fijaban claramente la subrogación directa de los alternos en caso de ausencia temporal o definitiva de los principales.
La ocasión sirvió para recordarle que en esta Asamblea no se necesita de los votos de la oposición, tachando además a la sugerencia de Páez como una evidencia de la gana de obstruir desde el principio de quienes “no asumen la lección” de los resultados electorales.
Las palabras de Hernández levantaron los aplausos del bloque de País y de las barras, entre las cuales se encontraba –en la parte baja- el ministro de Cultura, Francisco Velasco, otro asambleísta electo que se excusó, que contagiado por la euforia se levantó de su asiento para festejar lo dicho por su coideario y luego comentar al de su lado “creo que estoy allí”.
El incidente lo terminó de facto Rivadeneira que no dio la palabra a asambleístas opositores que aparentemente intentaban ripostar a Hernández y, más bien, avanzó en la presentación de los cinco miembros de la comisión de acreditación designada por la dirección. Ocles ya se había integrado a la directiva.

 Fuente : Diario la Hora

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