Condenadas a muerte por cambiar de religión

condenadas-a-muerte-por-cambiar-de-religion-1-20140520074134-8aaaf6313eb023e80f2e79e3dad6bf3e

Un tribunal de Sudán condenó a muerte a la doctora Mariam Ishaq, de 27 años, por haberse convertido al cristianismo, aunque la pena no se aplicará hasta dentro de dos años, informaron fuentes de la defensa.
El abogado Ahmed Abdala afirmó que el plazo de tres días determinado por otra Corte para que la mujer rectificara culminó ayer sin que su cliente haya rechazado renunciar a la religión cristiana.
Según el fallo, Ishaq recibirá cien latigazos como castigo y después será ahorcada.
“Le dimos tres días para abjurar de su fe pero usted ha insistido en no volver al islam. Le condeno a la pena de muerte en la horca”, declaró el juez Abas Mohamed al Jalifa, dirigiéndose a la mujer por el apellido de su padre, de confesión musulmana.
Sentencia en espera
Un tribunal ya había condenado el domingo pasado a la sudanesa a la pena capital por apostasía y adulterio, un fallo que ha sido confirmado por la Corte Penal del este de Jartum, presidido por el juez Abás al Jalifa.
El magistrado retrasó el cumplimiento de la sentencia hasta dentro de dos años, para dar tiempo a que la mujer dé a luz al hijo que está esperando y termine de amamantarlo en ese tiempo.


Apelación y protestas

Uno de los abogados, Mohanad Mustafa, dijo que la defensa apelaría, si fuera necesario hasta el Tribunal Constitucional, ya que la misma prohibición de la apostasía viola la Constitución. A las puertas del tribunal, una cincuentena de personas se manifestaba ayer contra el veredicto, reclamando en una pancarta que “los derechos religiosos son derechos constitucionales”. Un manifestante afirmó que se celebrarían sentadas ante el tribunal hasta que la mujer sea liberada. En las últimas semanas, estudiantes universitarios han organizado protestas por las violaciones de derechos humanos y en demanda de más libertad y mejores condiciones económicas y sociales.


Otro caso

En Irak, la lapidación de una chica de 17 años de la secta yazidí -una antigua minoría religiosa kurda que venera al Diablo- ha recrudecido la violencia en el norte del país.
Doaa Aswad Dekhil se enamoró de un musulmán y se convirtió al islam con la intención de casarse con él. De vuelta a casa, 2,000 personas de su pueblo, Bashika, cerca de la localidad de Mosul, observaron cómo un grupo de ocho o nueve hombres, presuntamente de su familia, la apedrearon hasta la muerte mientras un vecino anónimo grabó la escena con el teléfono móvil.
Ante el horror
Las imágenes no tardaron en colarse en Internet y lo que se ve en ellas pone los pelos de punta. Una chica morena vestida de rojo intenta evitar las piedras. Está cubierta por su propia sangre. La muchacha intenta levantarse, pero alguien la empuja y otra persona le machaca la cabeza con un trozo de hormigón. Todo indica que el asesinato tuvo lugar el 7 de abril pasado, según el diario El País. La venganza llegó días después, cuando 21 seguidores de la secta yazidí murieron en una emboscada tendida por un grupo armado en la ciudad de Mosul.
Casos aberrantes
Sobre estos dramáticos casos, el organismo humanitario Amnistía Internacional (AI) ha expresado por medio de su investigador en los países árabes, Manar Idriss, que “el hecho de que una mujer pueda ser condenada a muerte por su elección religiosa, y a ser azotada por casarse con un hombre supuestamente de otra religión, es abominable, ni siquiera debería ser considerado”.
La libertad religiosa y el derecho a la vida son dos de los valores más preciosos de la humanidad y todos los países del mundo que son parte de las Naciones Unidas, como es el caso de Sudán e Irak, tienen la obligación de respetarlos, afirmó AI.

 

Deja un comentario