Biólogos alertan otra vez sobre pérdida de especies en el Yasuní
La preocupación de los biólogos por la explotación petrolera de los bloques 31 y 43 en el Parque Nacional Yasuní se mantiene latente, especialmente desde que el Ministerio deL Ambiente aprobó la licencia ambiental para la explotación de los campos Tambococha y Tiputini.
David Romo, co-director de la Estación de Biodiversidad Tiputini de la Universidad San Francisco de Quito, considera que el problema radica en que esta es una de las áreas que concentra más biodiversidad por kilómetro cuadrado de la cuenca amazónica (junto a una fracción de la selva peruana).
Su colega y director fundador de la Estación, Kelly Swing, alerta acerca de la pérdida de millones de especies, con solo la construcción de las vías de acceso. Existe el riesgo de que mueran alrededor de 3.000 millones de especies en un kilómetro cuadrado, de los cuales 2,7 millones sería la cantidad de insectos por la gran diversidad que hay en los invertebrados.
Esa cifra fue determinada por investigadores de las selvas de la región, incluida la Amazonía ecuatoriana, mediante un análisis que implicó revisar cuántos individuos existen en un “trozo de dosel”, o la porción superior de los árboles. Mediante la aspersión de insecticida vieron la caída de miles de insectos.
“La diversidad está en los invertebrados, pero a quién le importa”, dijo Swing, quien señaló que los mamíferos son parte importante del bosque, pero no son el bosque.
Más preocupaciones
Mientras la Comisión de Biodiversidad de la Asamblea define dónde y cuándo se hará el viaje a las comunidades y el área de impacto de la explotación petrolera en el bloque 43, los biólogos observan que se está realizando un “análisis post mortem”, “primero hay la intervención y después se ve cómo será el monitoreo”, criticó Romo.
En el estudio ‘¿Bloque 31: sendero ecológico o carretera petrolera?’, que realizaron tres investigadores italianos y un estadounidense: Massimo de Marchi, Salvatore Eugenio Pappalardo, Francesco Ferrarese y Matt Finer; se mostró que existiría una deforestación superior a la permitida, en un 34,4%.
Con la experiencia de la vía Maxus, en el bloque 16, los expertos aseguraron que solo con la presencia de la vía hubo un descenso de la presencia de aves “al menos en uno a cinco kilómetros a cada lado” de la carretera. El riesgo es que lo mismo se replique en los dos bloques petroleros, cuya explotación está en camino.
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