abril 8, 2014
0 comentarios
Comparte

Para los ‘waos’ toda muerte es causada y merece ser vengada

El pasado viernes, dos trabajadores de Ecuador Estratégico, que realizaban obras de alcantarillado y agua potable en Tigüino, comunidad en Pastaza, murieron tras ser lanceados por una familia waorani.
Los indígenas atacaron a los obreros después de que, en el Centro de Salud, la doctora les informara que su hijo había fallecido. Ellos viajaron desde Bataboro para que atendieran al menor. Según la versión oficial, el niño habría muerto por ahorcamiento con una hamaca.
Todavía no son claras las razones por las que se produjo el fallecimiento y el contexto en el que se desarrolló. Sin embargo, la forma de actuar de los waoranis era predecible porque es parte de su cultura, porque “la muerte es una tradición”, explicó el antropólogo social Alexis Rivas.

 

Fuente: La Hora
El experto, quien trabaja con comunidades indígenas, señaló que ese pueblo concibe que la muerte siempre es provocada por un elemento externo, o las personas ‘de afuera’, los ‘cowori’.
El perito antropólogo Roberto Chávez trabajó en las investigaciones sobre la matanza de taromenanes. De su experiencia, resume que los waorani consideran que la muerte se produce por la guerra, el shamanismo o brujería; independientemente de si es natural o por accidente, desde la perspectiva occidental.
Por lo tanto, la muerte debe ser siempre vengada con muerte, en la lógica waorani. En este caso, la venganza se aplica a ‘los de afuera’, los que estarían causando el daño o la muerte, aunque en la práctica no necesariamente sean los responsables.
‘Los de afuera’
Desde el primer contacto entre el mundo occidental y los waoranis, hace alrededor de 50 años, la relación entre los dos grupos se estableció en el asistencialismo y el oportunismo.
Petroleros, madereros, colonos y otros sectores basaron su ingreso al territorio wao en función de regalar cosas y obras, no en una “relación de derechos”, dijo Rivas.
Los waoranis, culturalmente, son guerreros y su identidad emergió, a partir de ese momento, “atada al interés petrolero, a los bienes y los servicios”.
Se dio “una entrada directa al mundo occidental”, lo que también introdujo enfermedades, desigualdad y una continua exigencia de que se cumplieran los ofrecimientos, añadió.
En ese contexto, si se producen muertes dentro de la comunidad Waorani, los causantes son ‘los de afuera’. Y, para volver a un estado de tranquilidad, es necesaria una venganza, que se traduce en muerte. Esa concepción cultural sigue vigente, a pesar del contacto con la cultura occidental.

Conflictividad
Tigüino, así como Bataboro, son comunidades conflictivas. Las dos se encuentran en el bloque 66, donde opera Petrobell. Pero allí también confluyen los límites madereros, de colonización y de expansión agrícola, porque se encuentran al final (sur) de la vía al Auca, explicó Rivas. Es una zona en conflicto donde ya se han producido otros ataques e incidentes.
En cada caso, la impunidad ha sido un factor en común, concuerdan los expertos. Pero eso no se debe repetir. Caso contrario, el cometimiento de delitos, una vez que han sido insertados en un contexto occidental, se volverán una costumbre.

¿Castigo?

Rivas y Chávez creen que debe existir administración de justicia en este caso. Pero, a pesar de que es un “crimen, un acto contra la vida, no se les puede poner un ‘sticker’ de criminales”.
Para el proceso de juzgamiento debe existir un régimen especial, que se debe instaurar. Los expertos consideran que es fundamental que exista una investigación profunda desde sus prácticas culturales. Además, “generar diálogo”, en busca de entender la cosmovisión indígena.

 

Fuente: La Hora

admin

admin

Comentarios

No Comments Yet! You can be first to comment this post!

Escribe un comentario

Sus datos estarán a salvo! Your e-mail address will not be published. Also other data will not be shared with third person. Required fields marked as *